Warrior: La mejor serie que no estás viendo

Si uno se para a pensar, resulta difícil cuantificar el legado de Bruce Lee. Por un lado, durante la década de los 70 fue sin duda alguna el actor asiático con más visibilidad en Hollywood (y el primero en conseguir tal nivel de fama). Su imagen llegó a traspasar los confines de la gran pantalla para convertirse en un icono mundial como lo han sido figuras tan dispares como el Che o Michael Jordan. Por el contrario, su filmografía cuenta con pocos papeles protagonistas, cosa que no le impidió tener un impacto notable en el cine de acción durante y después de su vida. Su trágica muerte con tan solo 32 años no hizo sino aumentar el mito en torno a su figura, mito que ha perdurado hasta nuestros días.

Aun así, son pocos los proyectos que se han atrevido a explorar el legado de una de las figuras más icónicas de la cultura popular, en parte porqué la familia del propio Lee ha sido siempre muy recelosa sobre qué tipo de uso se hacía de su imagen. Por eso cuando Shannon Lee, su única hija, dio el OK a Justin Lin, conocido por su aportación a la saga Fast & Furious, para desarrollar una serie de televisión basada en un proyecto que su padre trató de vender en a los estudios de Hollywood hace más de 40 años, muchos se mostraron un tanto escépticos.

La serie resultante es Warrior, una amalgama de lo que todo fan de Bruce Lee desearía y que hace poco estrenaba su tercera temporada en HBO.

Andrew Koji (izquierda) como Ah Sahm y Joe Taslim como Li Yong .
Andrew Koji (izquierda) como Ah Sahm y Joe Taslim (The Raid) como Li Yong .

La trama gira en torno a Ah Sahm, un prodigio de las artes marciales que emigra a los Estados Unidos desde China en busca de su hermana. A su llegada, Ah Sahm se ve envuelto en las brutales Guerras de las Tong (mafias chinas), las bandas criminales que reinan en Chinatown.

Casi nada más empezar la serie hay un momento que a mí en particular me ganó al instante. En una escena con personajes chinos y americanos, en los que cada grupo habla su lengua natal, la cámara gira en torno a uno de los personajes chinos y al completar la vuelta este pasa de hablar cantonés a hablar un perfecto inglés yanqui, como estuviéramos utilizando un traductor universal a lo Star Trek. Un pequeño detalle, sí, pero que para mí ejemplifica el nivel de reflexión que ha detrás de cada aspecto de la serie.

Mientras navega por este mundo traicionero, Ah Sahm utiliza sus habilidades como luchador para ascender en las filas del Hop Wei, ganándose la confianza de sus miembros. A lo largo de la serie, Ah Sahm se enfrenta a varios desafíos y adversarios, entre ellos policías corruptos y tensiones raciales entre la comunidad de inmigrantes chinos y la población predominantemente blanca de San Francisco.

Jason Tobin como Young Jun, el hijo y sucesor del padre Jun y un fetichista de los cuchillos.

La serie ofrece una historia llena de acción alimentada por una intrincada narrativa y un elenco muy diverso. Warrior además forma parte de una ola de producciones que han servido para desafiar estereotipos tradicionales en la representación de personajes asiáticos en Hollywood. El reparto, predominantemente asiático, hace justicia a la visión de Bruce Lee de mostrar representaciones fieles y bien desarrolladas de identidades que tradicionalmente se han visto restringidas a existir en los márgenes de la narrativa. Desde el primer momento que aparecen en pantalla, los personajes interpretados por Andrew Koji, Jason Tobin y Joe Taslim son atractivos para el público ya que representan a poderosos líderes en el inframundo criminal del barrio chino de San Francisco. Sus intensas escenas de lucha muestran su dominio y destreza física, y hasta su atractivo sexual.

El personaje de Tobin en particular, Young Jun, es muy carismático (y mi personaje favorito de calle). Como hijo temperamental (y un tanto chulo) del líder de uno de los Tongs, a menudo contrasta con Ah Sahm, revelando sus estilos de liderazgo divergentes dentro de Hop Wei. Las complejidades de los personajes tiñen sus relaciones y hacen que todas las escenas funcionen a varios niveles de significado. Warrior no es únicamente una serie llena de acción; ahonda en los esquemas políticos de la sociedad de la época, explorando las motivaciones de las comunidades en conflicto y los secretos que cada personaje carga sobre sus espaldas. La trama aborda sin complejos cuestiones de racismo, discriminación e identidad cultural, arrojando luz sobre los desafíos que enfrentan las comunidades marginadas.

Olivia Cheng como Ah Toy, una madam que dirige un burdel en Chinatown y es experta en manejar el dao.

El personaje de Ah Toy, interpretada por la maravillosa Oliva Cheng, es un buen ejemplo de ello. Basado en la figura real de una madama y prostituta china que vivió en San Francisco durante la fiebre del oro, es una maestra de la espada que lucha para proteger su burdel y las mujeres chinas estigmatizadas que trabajan allí. Su personaje permite a la serie explorar las historias de fondo de las mujeres marginadas de aquella época. Los guionistas mantienen el interés de los espectadores al poner el foco en los defectos y las aspiraciones de cada miembro del elenco, evitando una dinámica simplista de héroe contra villano (repetid conmigo, los personajes complejos hacen mejor cualquier historia).

Otro aspecto digno de resaltar es la meticulosa atención a los detalles históricos. Warrior explora el paisaje social, político y cultural del barrio chino de San Francisco a finales del siglo XIX, arrojando luz sobre el racismo y la xenofobia sufridos por los inmigrantes chinos.

Los pectorales de Ah Sahm en plena acción.

El único pero que se le puede echar en cara a la serie es que el ritmo es un tanto irregular, especialmente durante la segunda temporada, pero eso no desmerece los muchos puntos fuertes que tiene la serie. Warrior ofrece una visión interesante y actual de la historia de las artes marciales chinas, destacando sus fundamentos filosóficos y sus raíces culturales, al tiempo que explora una época de la historia con no pocos paralelismos con la actualidad.

Te gustará si: te gusta la ambientación de series como Peaky Blinders y disfrutas de producciones llenas de acción, pero sin descuidar la trama y los personajes.

No te gustará si: estás muerto/a por dentro.

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